Un diario para la demencia

No sé si les pasa esto también a ustedes, pero me es más fácil recordar algunos eventos que "sucedieron" en la pantalla de la computadora o en el teléfono, que lo que me pasa en la materialidad. Ya me había dado cuenta que, al tratar de recordar muy puntualmente todo lo ocurrido un día previo (de una semana antes, mejor ni hablar) y no lograba recordar muchas cosas. Mi preocupación llegó al límite cuando me levanté a transcribir los textos de mi blog (primero los escribo a mano y luego los paso a la computadora), y a la mitad tuve un deja vú, que me hizo revisar la carpeta y me sorprendí al ver que el día previo había transcrito TODO, me cague literalmente de la preocupación.

Entonces he estado reflexionando al respecto, y me he revisado medicamente y no tengo demencia, tal vez algún trastorno de la atención. Tengo la hipótesis de que la vida actual la he vuelto tan efímera y tan saturada que, mi cerebro no alcanza a registrar todo adecuadamente. Mi día laboral es un malabar de actividades, atención clínica, actividades administrativas, investigación, trabajo editorial y mis múltiples pasatiempos.

Así que decidí hacer un diario; no uno de esos que son profundos y reflexivos; más de esos que buscan tener un registro de lo acontecido en tu vida, una relatoria que entrene a mi cerebro a recordar, y por otro lado a estar muy consciente del verbo presente. Mis primeros ejercicios confirman mis hallazgos, mi cerebro está muy oxidado en esa actividad, me cuesta muchísimo, hacer una secuencia de eventos ocurridos el día previo. Pero también me está obligando a estar más presente en lo que hago.

Ahora bien, tengo que hacer una pregunta de la que temo la respuesta ¿a ustedes les pasa algo parecido? porque si estoy solo, entonces creo que debo volver con el neurólogo, al psiquiatra o a un brujo.

Diario de bicicleta